18 abril 2017

Zumo de tomate {licuado en frío}

Zumo de tomate { licuado en frío}

Hoy para variar os traigo una receta diferente en forma de zumo elaborada con una de las "verduras" con las que más disfruto en cualquiera de sus versiones y preparaciones: el tomate. 

Siempre apetece tomar un zumo, mejor hecho en casa, pero es con la llegada de la primavera y en breve del verano, cuando más nos lo pide el cuerpo, y es que con un zumo casero tenemos la certeza de que es fresco y natural de verdad y en ellos no existe la pérdida de sustancias nutritivas, además de no contener ningún tipo de aditivo ni colorante.

11 abril 2017

Arroz con calamares y gambas al punto de wasabi

Arroz con calamares y gambas al punto de wasabi
Tanto si eres cliente habitual como ocasional de los restaurantes japoneses, lo habrás visto servido, siempre en discretas cantidades, al comer sushi o en algún otro delicioso plato nipón. Se trata de una pasta verde servida como guarnición y que se caracteriza por su sabor intenso y un toque picante  que desaparece a los pocos segundos de ser ingerido, como ocurre habitualmente con otros picantes, como es el caso del chile o la guindilla

07 abril 2017

Torrijas con chocolate

Torrijas con chocolate

Una torrija, para muchos, es lo que generalmente uno lleva encima después de una larga noche de parranda. Esta definición de argot urbano da muestra de lo integrado que está en la cultura ibérica este entrañable producto de pastelería. Porque la torrija es, ante todo, un jugoso dulce típico de Semana Santa. De hecho, aunque está riquísimo, solo se toma en estas fechas. La cuestión es: ¿qué tiene que ver la Semana Santa, lúgubre y festiva a un tiempo, con unos modestos panecillos fritos?

Se dice que la torrija fue un invento de los romanos, unos tipos que sabían lo que se hacían (no en vano también pergeñaron los acueductos, las carreteras o la pizza con anchoas). El gastrónomo Marcus Gavius Apicius (un chef de la época, podría decirse), ya incluyó en su célebre recetario De re coquinaria un plato denominado Pultes tractogalate (gachas guisadas con harina y leche) cuya elaboración lo sitúa como tatatarabuelo de la torrija: “Echar en una cacerola medio litro de leche con un poco de agua, y hervir a fuego lento. Romper tres galletas de harina [panecillos] dentro de la cacerola. Remover (…). Cuando esté cocido, echar miel (…), Se podrá hacer lo mismo con pan de mosto y leche”.


Torrijas con chocolate

La Semana Santa era una de las pocas cosas que se celebraban en la posguerra. Como no había dinero para exquisiteces, se recurrió a esta receta. ¿Qué puede haber más económico que pan duro del día anterior remojaíto en leche?
La primera vez que un término parecido a "torrija" aparece por escrito fue en un texto del poeta y autor teatral salmantino Juan de la Encina , ilustre antecesor de Lope de Vega y Calderón de la Barca. En su villancico número IV incluye los siguientes versos: "En cantares nuevos / gocen sus orejas, / miel e muchos huevos / para hacer torrejas, / aunque sin dolor / parió al Redemptor". Primera mención y primera asociación con imágenes bíblicas.

Torrijas con chocolate

Combustible contra el ayuno:
Durante siglos, las torrijas fueron alimento de pobres: una manera barata de recargar energía empleando dos alimentos básicos como el pan y la leche (o el vino). Su sobriedad las convirtió en combustible perfecto para algunos días de Cuaresma, durante los cuales la Iglesia católica desaconsejaba a sus fieles el consumo de carne. Cumple una función similar a la de la pastelería del mundo musulmán, cuyo alto contenido en miel y frutos secos reconstituye el organismo de todas las carencias de hidratos de carbono una vez ha pasado el Ramadán.
Hoy en día, este dulce ha evolucionado y aún manteniendo la esencia de antaño, podemos encontrar recetas de lo más variopintas, unas más acertadas que otras. La de hoy es, podríamos decir, el colmo de la glotonería. Una vez elaboradas de modo tradicional, se bañan  en chocolate y se salpican con almendras laminadas y bolitas de cereales, puro placer al mordisco que, una vez traspasada la capa compacta de chocolate, da paso a la jugosidad de la torrija, puro deleite.

Torrijas con chocolate


No me he podido resistir y a pesar de estar la mayoría machacándonos en parques y gimnasios para la temida operación bikini, aún estamos a tiempo de permitirnos un capricho con este bocado celestial antes de que el calor se instale definitivamente y tengamos que echar mano de tangas o bañadores y dejar al descubierto nuestros cuerpazos.

Os dejo ya con esta súper golosa versión de las torrijas y desearos un feliz fin de semana y que disfrutéis de una fantástica Semana Santa, en casa, de vacaciones o viendo cofradías, incluso todo a la vez.


Torrijas con chocolate

Ingredientes:
1 paquete de pan especial para torrijas o 1 barra de pan "viejo"
1 litro de leche
150 gr de azúcar
La piel de 1 limón
1 rama de canela
1/2 vaso de vino dulce
3 huevos
Aceite de oliva 
Miel

Para decorar:
250 gr de vuestro chocolate preferido
100 gr de almendras laminadas
Bolitas de cereales
Frutos rojos


Torrijas con chocolate

Elaboración:
En una cacerola poner a calentar la leche con el azúcar, la piel del limón, el vino dulce y la canela, remover hasta disolver el azúcar y dejar durante 20 minutos que infusione toda la mezcla.
Una vez pasado el tiempo, dejar enfriar y retirar el limón y la canela.


Se van empapando las rebanadas de pan en la leche, escurriendo el sobrante. 

Baño en leche
Pasarlas por el huevo batido y freírlas en aceite caliente hasta que estén doradas por ambos lados. Sacarlas y ponerlas sobre papel absorbente para retirar el exceso de aceite.
Baño en huevo batido
Fritura
Templar la miel en un cazo para diluírla. Vamos empapando las torrijas de una en una en la miel tibia. Las pasamos a una fuente y rocíamos con la miel sobrante.
Derretir el chocolate al baño maría o en el microondas. Bañar la base y los laterales de cada torrija en el mismo y decorar con las almendras laminadas y las bolitas de cereales. Dejar que se endurezca el chocolate antes de disfrutarlas.
Baño en miel y decoración con chocolate
Torrijas con chocolate


04 abril 2017

Schwäbische Maultaschen {Raviolis al estilo de Suabia}


Dessertsabad

chwäbische Maultaschen es el nombre que recibe una especialidad gastronómica alemana originaria de la región de Suabia. En su receta más tradicional es una pasta similar a los ravioli italianos aunque de mayor tamaño y abiertos por los lados; van rellenos de carne de ternera molida o picada, espinacas, cebolla, algo de pan y huevo, además de especias
Conocí esta delicia, por mano de mis padres y hermanos, los cuales son verdaderos fans de esta pasta rellena, y he querido traerla al blog ahora que estamos precisamente en Cuaresma.

Lo habitual es servirlos en plato hondo bañados por un caldo de carne, aunque existen otras variantes como "geschmälzt" que se consiguen dorando las Maultaschen en mantequilla y se presentan decorados con cebollas caramelizadas y acompañados de kartoffelsalat (ensalada de patatas). Con las Maultaschen sobrantes de la receta tradicional, se elaboran también "geröstet" cortando la pasta rellena en rebanadas, doradas seguidamente en mantequilla y haciendo un revuelto junto con cebolla, huevos y algunas hojas de salvia, riquísimos, aunque llenan lo suyo. Así que podéis observar el juego tan grande que dan en la cocina alemana estos súper ravioli.

La receta original fue creada en la cocina del Monasterio de Maulbronn hace unos cuantos siglos atrás y era degustada por los monjes sobretodo en época de Cuaresma. Es posible que el nombre de este plato sea el resultado de "Maul" haciendo referencia al nombre del monasterio, y "Taschen", que significa "bolsas" en español.

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La leyenda:
Herrgottsb'scheißerle, es decir, "engaño al Señor", este es el nombre que en origen recibió esta delicia suaba por parte de sus credores, los monjes cistercienses  del monasterio de Maulbronn . 

Fue hace ya bastantes siglos, en plena Cuaresma. El hermano Jakob estaba recogiendo leña en el bosque cercano al monasterio cuando de repente se topó de bruces con una persona que huía a toda velocidad. Al dar un traspiés, éste dejó caer una bolsa casi a los pies de Jakob. El monje la recogió y por más que llamó al huidizo corredor no obtuvo respuesta. 
Ya de vuelta en el monasterio, el hermano Jakob que era el cocinero del mismo, abrió impaciente la bolsa y descubrió un contenido bien anhelado en esos días de hambruna reinante como consecuencia de las sucesivas guerras acaecidas en la región, unido al ayuno de penitencia cuaresmal.
El monje era plenamente consciente del veto que pesaba sobre tan delicioso y valioso hallazgo estando inmersos en plena Cuaresma, pero no tenía el suficiente coraje para deshacerse de ella.
No podía pasar mucho tiempo sin cocinarse esa buena pieza de carne o se echaría a perder. Así que la puso a buen recaudo y esperó algunos días por si llegaban noticias de una reclamación por parte de algún carnicero o señor del lugar.
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Bien oculto
Después de haber reflexionado durante varios días sobre qué hacer con el hallazgo del bosque, se le ocurrió una idea brillante para celebrar la cena del Jueves Santo. Cortó la pieza de carne en trozos tan pequeños como pudo, casi diminutos y lo mezcló con unas espinacas frescas recolectadas del huerto del monasterio que previamente puso a hervir y las mezcló con otras hierbas aromáticas de modo que predominase el color verde en el relleno. Aún sentía cargo de conciencia por su idea, no la creía apropiada para una cena de Cuaresma, así que preparó una masa y formando bolas con ella, envolvió el relleno de carne y verdura, de manera que la carne ya no se apreciaba y, tal vez, el pecado de comer carne durante el ayuno tampoco. Por esa razón a este plato también se le conoce en Suabia como "Herrgottsb'scheißerle", ésto es "engaño al Señor".

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Las Maultaschen se consumen prácticamente en toda Alemania y constituyen un comodín para hacer comidas rápidas. Como ocurre con los raviolis italianos, es fácil encontrarlos en cualquier supermercado. Basta con cocerlos dos o tres minutos en caldo y listos para comer. Las Maultaschen son bastante más grandes que los raviolis italianos - 2 o 3 llenan el plato - así que lo normal es servirlos cortados. Se suelen considerar un alimento perfecto para los niños ya que rellenos de carne y espinacas constituyen un alimento completo. Y de hecho los niños alemanes como mi querido sobrino Joaquín sienten una gran predilección por ellos.

Esta receta ha seguido evolucionando y hoy en día no solo se encuentran rellenos con carne: existen variantes vegetarianas con setas o champiñones, y los más atrevidos los preparan con pescado.

Aunque tengo la receta de la masa, en esta ocasión he querido hacer una versión exprés de esta delicatesen (que me perdonen los más puristas), mucho menos ortodoxa claro está y he optado por unas placas de lasaña, que ya vienen con un tamaño ideal para esta elaboración y se preparan en un santiamén. Además, las que yo he elaborado son mucho más "pecaminosas" si cabe, porque he añadido más carne que verdura, pero en casa nos gustan más de esta manera.

¡No dejes de probar esta deliciosa receta de la que estoy convencido, te va a encantar!

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✥  ✥  
Ingredientes: (4 personas)
16 placas de pasta para lasaña
2 litros de agua
Sal

Relleno:
500 gr de carne picada mixta cerdo-ternera
200 gr de espinacas congeladas
1 huevo
1/2 cebolla
1 loncha de beicon
2 cucharadas de pan rallado o miga de pan "viejo"
Pimienta molida
Nuez moscada
Sal 

También:
1 litro de agua
1 pastilla de caldo concentrado de carne
Eneldo picado o mejorana
Cebollino fresco
1/2 cebolla
1 cucharada de margarina


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Elaboración:
Poner agua a hervir con un poco de sal y cocer las espinacas congeladas durante 10-12 minutos. Escurrir muy bien el exceso de agua cuando estén en su punto.

Relleno de las Schwäbische Maultaschen:
Trocear muy fina la loncha de beicon y ponerla junto a la media cebolla bien troceada en una sartén. Apartar cuando la cebolla esté ligeramente dorada.

En un cuenco, poner la carne picada y aderezar con la pimienta, nuez moscada y una pizca de sal. Añadir el pan rallado o la miga de pan, el huevo, las espinacas una vez estén bien escurridas y la cebolla frita junto al beicon. Mezclar bien este relleno y tapar con film transparente, dejándolo reposar en frío mientras cocemos las placas de pasta.

Elaboración del relleno
Elaboración del relleno
Masa:
Cocer las placas de pasta en abundante agua hirviendo con un poco de sal y retirarlas sobre un paño húmedo cuando estén al dente, sin llegar a cocerse del todo para poder sellarlas bien una vez rellenas.
Las placas que he utilizado miden 16x8 cm, así que una vez cocidas, las he divido en dos, quedando un cuadrado de 8x8 cm.
Masa
Sacamos el relleno del frigorífico y sobre cada porción de masa ponemos un poco del mismo, mojamos los bordes de la pasta con un poco de agua o clara de huevo y la plegamos sobre sí misma, sellando los bordes con ayuda de un tenedor. Repetir el proceso con cada porción de pasta. Tapar las Schwäbische Maultaschen con otro paño húmedo. El relleno sobrante se puede congelar perfectamente para disfrutar en otra ocasión de esta especialidad suaba o para preparar una lasaña como la que yo hice al día siguiente.
Rellenando
Cocción:
Para el caldo, poner agua a hervir y desmenuzar la pastilla de concentrado en la misma. Bajar el fuego al mínimo y poner con cuidado dentro del caldo las Maultaschen, de dos en dos. Como la pasta ya está cocida, solo las dejaremos 5-7 minutos para que se haga el relleno.


cocidas en el caldo
Guarnición:
En una sartén aparte, poner una cucharada de margarina y cuando esté diluída, incorporar la cebolla muy troceada y dejarla a fuego lento hasta que se caramelice.

Emplatado:
Poner en un plato hondo un poco de caldo bien caliente y servir dos o tres Maultaschen por persona. Sobre cada ravioli pondremos una cucharada de cebolla caramelizada y decoramos con cebollino fresco picado, eneldo o unas hojas de salvia.


Dessertsabad















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